Entrevista a Antonio Abdo: La voz que se haya tras los documentales.

El galardonado Humanista Antonio Abdo (Actor, Poeta, Locutor de Radio, Docente, Locutor de cine e investigador teatral entre otras) posee una voz privilegiada, con la que otorga humanidad a innumerables documentales; su versatilidad actoral, eleva la narración a un plano interpretativo referente para los locutores de cine.

P – ¿Cuándo comenzaste a grabar voz para documentales?

R – Fue a finales de los sesenta y comienzos de los setenta. Traía una experiencia técnica del teatro y, sobre todo, de la radio. El dominio de los distintos estilos de locución, la forma de crear ambientes con la voz, siempre me preocuparon, así como el cuidado de la naturalidad y la manera de asumir el texto que se interpreta. Detesto las locuciones absolutamente mecánicas, tan al uso en estos días. Por encima de todo, aprecio la naturalidad y la mesura. El teatro radiofónico que practiqué con asiduidad en los años sesenta, con el cuadro de actores de Radio Juventud de Canarias, me sirvió de gran ayuda en mi formación. Mi actitud crítica ante mis propias interpretaciones, creo que fue fundamental. Finalmente, el dominio del micrófono y el aprendizaje para sacarle el máximo rendimiento, me preocupó mucho y dediqué gran parte de mi tiempo a su preparación.

P – ¿Cómo fué?

R – Un compañero de radio, Diego García Soto, gran técnico de sonido y cineasta, me animó a comenzar. Entonces lo hacíamos todo “por amor al arte” – y nunca mejor dicho – y poníamos todo nuestro empeño en sacar los documentales adelante con la mayor calidad y profesionalidad. Los primeros trabajos que recuerdo fueron para amigos cineastas de la gloriosa época del cine en súper 8 – finales de los 60 y comienzos de los 70 – aquella época que vio las primeras y prometedoras realizaciones de los Hermanos Ríos, que ya obtuvieron sendos premios con “Talpa” y “El Aleph” (según el relato de Jorge Luis Borges). Los resultados me animaron a continuar y recibí solicitudes de colaboración de muchos realizadores. Ya, en La Palma, he realizado un intenso trabajo de locución para documentales, con los produce “Luz, 15”, que, como sabes, dirige Jorge Lozano. Fuera de La Palma he hecho muchas cosas. Guardo un particular recuerdo de la serie que se pasó en Televisión Canaria “La ruta del gofio”; un recorrido por la emigración canaria a Cuba, Venezuela, Uruguay y República Dominicana. Seis capítulos de una hora de duración cada uno, de una gran calidad.

P – ¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado en tu vida como locutor?

R – Como locutor-actor, el papel protagonista en “Océano”, la novela de Alberto Vázquez Figueroa, que llevó a la radio, en capítulos, Paco Padrón, en su etapa como director de Radio Club Tenerife. Fue un trabajo concienzudo, mío y de todos los actores que intervinieron. Tuve en estudio a mi esposa, Pilar Rey. Ese año recibió “Océano” el Premio Ondas (Premio Nacional otorgado por la Cadena SER).

P – Una anécdota:

R – Más que anécdota, se trata de un hecho fundamental en mi vida. En los sesenta, la Emisora Sindical LA VOZ DE LA ISLA DE LA PALMA, enviaba a sus locutores a recibir formación en Radio Juventud de Canarias, estaciónescuela de radio donde yo ejercía. Pues bien, un día en que llegaba al estudio encontré a una preciosa locutora palmera que me enamoró a primera vista. Hace ahora cuarenta y nueve años. Y la recuerdo, porque se trataba de Pilar Rey, con la que desde entonces quiero.

P – ¿Qué consejos darías a un actor que quiera iniciarse en la locución?

R – Trabajo, trabajo y trabajo. Considerarse siempre un aprendiz. No conformarse nunca con un éxito. Hacer de su trabajo su vida, con lo que eso conlleva. Por muy bueno que seas, siempre, siempre, se puede mejorar.